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Test Psicoestético delante del espejo

 “No siempre damos la debida importancia a esta cuestión, nos resulta incómodo reconocer que, sin espejos no nos podríamos identificar a nosotros mismos, o bien nos atribuiríamos dimensiones irreales y equívocas”.  Carlos Muñoz Espinalt

En el peinado podemos ver el gesto del futuro y la idealidad en una persona.

Cuando nos miramos en el espejo, hay unos instantes en los que nos viene el pasado. En la mirada y el gesto facial vemos las vivencias marcadas en el rostro del llorar y del reír. De la lucha, del esfuerzo y placer. También aparecen la ira y el dolor. De la frustración por las cosas que no hemos hecho y nos gustaría hacer. En cambio subestimamos el momento actual y presente. Si sabemos potenciarnos con nuestra propia imagen, a través del vestido y el peinado con los “detalles relevantes”, podemos descubrir y despertar nuestra idealidad. Proyectar nuestros deseos e ideales.

 Entre tanta dispersión de nuestra mente, el espejo nos ayuda a centrarnos, a ordenar nuestros pensamientos y tener talento para la situación. Buscamos en el espejo una identificación, que nos de la conformidad y el equilibrio entre el fondo y la forma en el momento presente.  La conformidad para tonificar el carácter cuando nos miramos en el espejo, en sentirnos potenciados con el peinado y con una imagen actualizada para salir y vincularnos al ambiente.

Buscamos darle a la figura un aire atractivo y que se integre con la nueva situación. Esto nos dará un aire dinámico y una personalidad segura.

Todavía hay quien defiende que vidas pasadas fueron mejores, porque mantienen sus vivencias de los  momentos de éxito y de plenitud de aquella época. Lo recuerdan a través del peinado, la música, la forma del vestir, el baile o la comida. Se recrean ante todo en el tiempo, con aquella imagen del ayer, reviviendo el éxito del pasado. Al vivir siempre acomodados en aquella época, piensan que el mundo pasa muy deprisa y al no estar en el presente, no siguen el ritmo de la situación actual… se justifican diciendo que son un clásico.

Cuando se tiene esencialmente idealidad y futuridad, se proyecta la imagen de otra manera. Al tener motivaciones a su imagen, le dan transcendencia a su vida. Todo esto se manifiesta con el estilo de figura, la mundología que emiten y les resulta  mucho más fácil integrarse en el mundo. Esta simbología de la imagen nos da fuerza y motivación que se ve en la forma de vestirse y de peinarse.

Si quieren vincularse de nuevo al momento de la sociedad hace falta el propósito, necesitan actualizar su imagen para vincularse a los grupos humanos, renovándose  el peinado, el color y las formas del vestir. La gesticulación que crea la imagen renovada, cambia la emoción dando énfasis  a los detalles a su imagen que les hacen sentirse instalados en la época actual  y respetando todo aquello con lo que se sienten identificados.

El espejo nos ayudará a tener toda una instrucción motivacional cuando contemplamos los cambios de expresividad al peinarnos, al ver qué sensaciones nos da nuestra cara y qué pensamientos nos vienen a la memoria cuando nos damos un retoque es el momento de encontrar el equilibrio entre el fondo y la forma.

Entre tanto podemos hacernos la pregunta Psicoestética:

5. Cuando nos miramos en el espejo  ¿Se le sugieren vivencias de regresión de otras épocas de su vida pasada?

Gracias por compartir

Vicent Davó


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