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Sentirse favorecido con la própia imagen

 El afán de sentirte favorecido es una de las cuatro motivaciones básicas que dan la sensación de suerte al construirse la propia imagen.  Al remarcar las formas y los detalles del peinado con el estilo, darán la sensación de tener categoría y suerte en la vida.   Este estudio se lo agradezco a la Psicoestética.

El sentido del verse favorecido, es mucho más profundo y está vinculado con toda la serie de rituales que hacemos cada día como el atribuir la suerte a levantarte con el pie derecho, elegir la ruta adecuada, coordinar el vestido o darle intencionalidad al peinado.

Al acicalarnos ya buscamos una primera impresión. Reafirmarnos con la imagen nos ayuda a compensar los tabúes y tener confianza con uno mismo. Lo recordamos en el hombre primitivo, que para liberar los miedos se ponía la piel del animal de caza en su cuerpo, para tomar la sensación de  la fuerza y  la intención de sentirse protegido.

Aquí hay todo un trabajo de superación al revestirnos la figura con intencionalidad de encontrar la magia del favorecer. Lo vemos con los detalles relevantes de las joyas que nos hace de amuleto o talismán o aquel perfume sugerente. Nos refuerzan el propio yo y nos sirven para estar atractivos y singularizarnos.

Buscamos la suerte en cada momento de nuestra presencia. Cuando elegimos  un restaurante para comer valoramos el entorno, al igual que nos cuidamos con detalles el vestido y el peinado. Esta imagen es en cualquier caso, la proyección del propio yo. Y si en el momento de estar en escena de la vida real todo ha salido bien como se esperabas, existe una sintonía con el ambiente, entonces habrá sido un éxito y te sentirás favorecido, como si la suerte te acompañara, creándote una sensación de buen destino. Como la paella que ha salido buena o hemos conseguido el diploma.

Todo el éxito cuando se magnifica lo necesitamos ver plasmado en la imagen. Nos gusta verlo dibujado en nuestro rostro. Aquel el papel que queremos representar para convencernos y atraerlo a nuestra vida.

Mantener cuidada la imagen es un trabajo de voluntad,  de moral de victoria y de autoestima, que nos reafirma el carácter cuando seleccionamos el peinado y el vestido en cada momento. En cualquier caso, vemos lo laborioso que resulta  peinarse y adaptarlo  al propio gusto, cuando se quiere  proyectar una idealidad, seguridad, ocultar  o transmitir un sentimiento que lo proyectamos dibujado en esta imagen vivencial con la sensación de sentirnos favorecidos.

Gracias por seguir en el blog y agradezco tus comentarios.

Vicent Davó

 


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