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Año de la miscelánea al profesor Carlos Muñoz Espinalt

Homenaje al creador de la Psicoestètica en el 20 aniversario de su muerte.
         Pronunciar su nombre me llena el espíritu de energía y motivación…

También se me amplia el entorno que me rodea, lleno de motivaciones e ideas fluían de este gran orador, cuando me aconsejaba en su despacho rodeado de sus libros encuadernados en piel.

Su imagen en fotografía o vídeo me impregna paciencia y firmeza. Su recuerdo me acompaña con motivaciones de moral y templanza, sobre todo cuando practico sus teorías en mi profesión. Su pensamiento, sus estudios, los ensayos y sus diagnósticos que hacía eran bien acertados y se adelantaba a su tiempo. Lo he comprobado en mi cambio personal de antes y después de la Psicoestética. Ahora lo comparto con certeza junto a quienes lo tenían también como profesor.

Al potenciar a mis clientes,  remontan motivados de la peluquería y con la iniciativa renovada. Además por la singularidad profesional y de futuro vivencial que me aporta.

         Sin ningún afán de idealizarlo y con esta miscelánea, veremos que Carlos Muñoz Espinalt está presente en todos nosotros, quienes lo conocimos lo sentimos y lo tenemos a través de su Obra Escrita, “la Psicoestética“, que nos dejó acabada para practicarla y aplicarla. Las personas que hemos perseverado hásta el momento, hemos palpado la evolución, el éxito social, por las distintas actividades en diferentes mundos profesionales y en el centro de estudios de la Asociación de Practicantes de la Psicoestética.  Con la voluntad,  la profundidad y la pureza que plantea la presidenta, la Sra. Nati Muñoz-Espinalt, nos da una transcendencia en el transcurso del tiempo al  pronunciar conferencias, cursos y artículos alrededor del mundo de la Moda.
        Carlos Muñoz Espinalt cuando nos enseñaba Psicoestética, quería que en la vida motivásemos. Decía que el hombre era imagen y argumentación. Me lo hacía vivir cuando me potenciaba la capacidad de expresión, capacidad de contagio anímico y capacidad de inspirar confianza. Hablaba de “la necesidad de construirnos un carácter profesional, personal y una imagen que nos diese la trascendencia debida”. Con una de sus frases motivacionales que me dejó para la peluquería, después finalizaba su sesión:
         “Cuando dejamos de actualizar la propia imagen, empezamos a vivir como marginados”

           Carlos Muñoz Espinalt, creía que con el dominio de nuestro trabajo profesional nos construíamos un carácter. Era una de las formas de compensar los complejos personales y sociales que nos habían impuesto, con una educación adocenada que bloquea las iniciativas personales y minimiza la singularidad del pensamiento. Intentaba que descubriéramos las cualidades y capacidades propias de cada uno,  para hacer personas de provecho y seguras en sí mismas. Hacer un papel vocacional en la sociedad y no una persona que se mueve por el mundo a través de favoritismos. Con sus asesoramientos me despertaba el dinamismo, la evolución personal y la creatividad en mi profesión como peluquero para interpretar a mi público, sabiéndolo motivar. Decía que el peluquero debe tener claro qué papel tiene en la sociedad, su importancia profesional y estar a la altura del cliente, teniendo un carácter para aconsejarle según su aspiración, practicando la habilidad profesional y respeto para decirle lo que le resta imagen que puede ser negativo, si es ficticio o si le favorece aquel peinado, para poder formarse una imagen vivencial. Lejos de los shows y competiciones, la peluquería necesita la ciencia de la Psicoestética que estudia el fondo y la forma del ser humano, la influencia de un peinado y los artificios necesarios para potenciarse y darse moral. Estudiar y formarse una habilidad profesional con persistencia y experiencia, sabiendo interpretar los cambios de moda y a sus clientes. Vemos que en el mundo de los oficios y las profesiones de cara al público, se va perdiendo profesionalidad por la falta del carácter directivo, el saberse relacionar, ser potenciador y tener un trato deferénte. Empezando por saber saludar, el saberse comunicar  y el relacionarse. Estos son motivos por los que se comienza a formarse un carácter.
Si le hacemos un estudio Psicoestético veremos que era un buen maestro. Él que creó la Psicoestética nos decía:

 “La Psicoestética no se puede entender si no se practica, está ya creada para todos nosotros,  y al primero a quien la aplico se a mí mismo”.
Era un buen maestro, lo vemos porque practicaba con el ejemplo. A través de la Psicoestética buscaba potenciar al otro, la libertad personal y la de su pueblo. Él que creó la Psicoestética remaba que “el hombre era un vestido” del que no podía prescindir nunca si quería superarse y neutralizar sus miedos. El hombre se apoya en la imagen para evolucionar y trascender. Creer en sí mismo para continuar con una vida equilibrada y de éxito. No puede vivir sin una imagen vivencial que le expande la inteligencia, la voluntad y los sentimientos para comunicar cosas del propio yo. Aquí el peluquero tiene un gran papel fundamental en la sociedad al crearle un peinado vivencial y potenciador y que le favorezca. La Psicoestética nos lo muestra con la primera motivación básica, “el sentirse favorecido“. Que desde la noche de los tiempos y ahora aún más, el hombre ha buscado la suerte, la categoría personal y social. Sobre todo una trascendencia personal. Esta es la clave de la Psicoestética. Al pulir de intencionalidad su imagen, el ser humano se siente “favorecido” con los artificios que utiliza para vestirse, que le dan fuerza y coraje para continuar en la vida. Comienza a construirse un carácter con una imagen motivacional, que hoy en día se necesita aún más. Inmersos como estamos con una “imagocràcia” podemos aprovechar la intencionalidad del poder de la imagen. Me lo remarcaba Carlos Muñoz Espinalt con esta frase.
         “La suerte de cada uno no está escrita en las líneas de la mano, si no en el estilo que sabe darle a su figura”.

 

          Insistía en construirnos un carácter, debíamos tener un tono mental en el trabajo, un tono de voz directivo, un tono de moral, con vibración y profundidad coordinando los canales de expresión, mirada, habla, gesto y vestido-moda. El peluquero con este caso necesita una culturización y conocer aquello que le da un aire juvenil, actual y singular. Mientras tanto afirmaba:
         “El que desconoce la historia de su profesión, por habilidades que tenga no pasa de una fase infantil”.


         En los estudios en su despacho me decía: “Davó, potenciar su tono de su voz es importante, analizando el principio y el final de sus palabras, piense que el cliente viene a comprarnos imagen, pero también carácter, con todo lo que le sabemos hacer nosotros. De usted depende que se vaya convencido y seguro. Usted también tendrá más seguridad en el trabajo y obtendrá una trascendencia profesional y personal a través de sus clientes”. Esto era necesario para transcender además de una buena capacidad técnica. En tanto me aconsejaba releer estas palabras:
          “Aquello que valora un ser humano, no está en lo que sabe si no en lo que dice  y hace con lo que sabe”.

Palabras que siguen dándome una buena instrucción motivadora y de carácter.
       
En mi corazón y en mi pensamiento esta  el profesor Carlos Muñoz Espinalt. Creo en su metodología porque funciona, me despierta la iniciativa y me hace vivir mi trabajo con plenitud, expansión y creatividad.

Gracias por compartir
Vicente Davó
Peluquero Psicoesteta
Vilamarxant
Valencia


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