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El nuevo afán del aire juvenil

Hola que tal?  Estoy recibiendo desde hace algún tiempo comentarios sobre este tema de cómo potenciar el  aspecto juvenil en la propia imagen. Vemos que el intento actual de rejuvenecer nos lo encontramos cada vez más en el mundo de la medicina, el de la estética y los cosméticos. También lo vemos al seleccionar la comida, el clima para vivir buscando el aire y el agua de la eterna juventud. Sobre todo, este aire juvenil quisiéramos proyectarlo constantemente en nuestra propia imagen.

Al realizar estas investigaciones Psicoestéticas, un amigo  y cliente me hizo una reflexión sobre mi artículo anterior: “Es importante adaptar un peinado actual y que de un aire juvenil teniendo presente la edad, porque no siempre nos cae bien”.

Después del desenlace en la discusión sobre estas curiosidades con mi amigo, comencé a recordar las conversaciones con la Sra. Nati Muñoz-Espinalt  frente a este estudio Psicoestético sobre el aire juvenil y sus aspectos.

La vivacidad en la mirada, el tono de la voz y el aire que se da al caminar.

1-La vivacidad en la mirada. Al compartir las propias vivencias con las personas que tenemos cerca , en el ambiente y al tener una comunicación del fondo y  de forma,  se despiertan motivaciones que nos vivifican los incentivos  psíquicos creándonos una mirada más viva, de emoción y de dinamismo. En los ojos encontramos las ventanas del alma. Es por donde aflora el entusiasmo, la alegría, el sentimiento y las emociones.

El brillo, la humedad del lagrimal y la vivacidad en la mirada reflejan el aire juvenil. Lo vemos en las películas de los mejores actores, como Elena Anaya, que según comentaron en CORAZÓN TVE  el 22 de febrero del 2013: “tiene una sonrisa en su mirada”.

Cuando  se potencia la expresión del rostro al enmarcarse por el propio cabello, se intensifica la profundidad de la mirada. Aún así la realidad supera la ficción cuando en la vida vivimos escenas de dolor o placer, de serenidad, de inquietud o de tranquilidad. Con el cabello equilibramos la frondosidad de la mirada, ocultamos o intensificamos la intencionalidad de unos ojos cautivadores.

2-El tono de la voz  ¿Quién no se encuentra seducido todavía  por el “Canto de las sirenas” de Ulises?  ¿Cómo serían aquellas voces que dejaban a los marineros sugestionados hasta el punto de tirarse al mar seducidos por aquellos matices? En este caso no vemos a las sirenas y no podemos apreciar la edad. Sin embargo, aunque nosotros no hayamos oído nunca estas voces, nos siguen despertando el interés y seduciendo. Tal vez tengamos unos registros en nuestra mente de una voz transcendental, encantadora, maternal, acariciante, dulce o amorosa  que al pensar en el canto de las sirenas nos ayuda a recordar.

Por mucho que entrenemos nuestra voz, “Nunca sabemos bastante sobre nuestro tono de la voz” recordaba siempre el profesor Carlos Muñoz Espinalt. Animaba siempre, a practicar un tono de voz vibrante que potencia el ánimo, la moral y nos ayuda a encontrar nuevos matices que aumentan la seducción y la transcendencia personal. Y al mismo tiempo afirmaba Carlos Muñoz Espinalt: “No puede haber belleza posible sin la ayuda de las cuerdas vocales.

3-El aire que se da al caminar.  Cuando a una persona le van fallando las piernas, vemos la libertad de espíritu que le da conducir el coche. La sensación de ir automatizado, el confort y la dinámica que tiene al moverse y le potencian dentro de un habitáculo forma parte de su indumentaria, como si de un nuevo vestido se tratara que sustituya a la chaqueta  que le permite ocultarse y exhibirse. Además le proporciona una nueva una movilidad, la velocidad, el dinamismo y el ritmo lo vive con la elegancia de moverse de aquí para allá. Igualmente ocurre al caminar con firmeza, le tiemblan las piernas o se siente más seguro si alguien le acompaña  al tener que pasar por delante del público. Con el paso se representa que la persona tiene proyección de futuro, iniciativa y decisión. Y en cada paso se refleja la iniciativa y determinación. Cada paso revela el estado anímico en la persona, lo podemos ver al bajar la escalera, al pasear, al entrar en una convención, como inicia el caminar al levantarse de la mesa. Vemos en el paso de la vida, a cada paso una intención;  el aire abatido, decidido, vacilante, tímido o seguro.

Al coordinar el movimiento de las piernas con los brazos vemos reflejados la elegancia y el aire juvenil. El baile en este caso ayuda a coordinar el gesto, el ritmo y proyectar una mayor elegancia. El tipo de vestido que seleccionamos nos proporciona un porte y la huella reafirmando la elegancia. Las joyas potencian la personalidad y el cabello ayuda a dar una euritmia, que abarca la coordinación de todas las partes con la figura.

La imagen es necesaria mientras tengamos un cuerpo, aunque muchos la quieran negar. A través del cuerpo se expresan los miedos, los afanes y los temores. Miedos que podemos neutralizar a través de los artificios que utilizamos para vestir y presentar la figura de forma agradable, como si de una obra de arte se tratara e incentivar la idealidad, por la influencia que tiene la forma en el fondo.

Este es el mensaje de la Psicoestética, que nos permite descubrir y despertar nuestra aspiración a través de la imagen. Nos ayuda a neutralizar los miedos a la edad, a modelar los cambios que va produciendo el cuerpo y a equilibrar los pensamientos que el ser humano tiene de limitantes, de ansiedad, de carencia y enfermedad, creándose así, un gesto más sugestivo, una trascendencia en su imagen y un aire juvenil.

Gracias por compartir

Vicent Davó

 


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