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El éxito en la mirada

De cultivar el entrenamiento en la expresividad de la mirada y de su propia interpretación poco se habla, por lo que se nos escapan los pequeños matices y la intencionalidad, que va cambiando según el estado anímico. En cambio si hacemos el estudio Psicoestético, por sí mismo, ya transmuta toda la forma de interpretar al ser humano, sobre todo, cuando lo vemos en la mirada de los demás.

La Psicoestética nos ayuda a esclarecer y desmitificar los misterios con precisión del lenguaje de la mirada, además, nos enseña como potenciar la imagen descubriendo nuevas motivaciones de la personalidad cuando realizamos un peinado.

Descubrir  lo que nuestra mirada emite y conocer el trasfondo del propio yo, nos ayuda saber cómo asesorar y potenciar la imagen del cliente y la propia imagen en una profesión relacionada con el público. En el mundo profesional de la imagen personal, en la peluquería, la estética o la moda, se necesita conocer el lenguaje de las miradas y la intención de los ojos. Se puede ver en ellos la seguridad profesional,  el carácter que reflejan y en consecuencia amplían la seducción personal.

Podemos recordar aquellas miradas un tanto misteriosas, las cautivadoras, sinuosas o irónicas, aquellas que todavía desde la noche de los tiempos nos siguen produciendo una gran atracción. Las miradas que se han inmortalizado en el mundo del cine, en la música y actualmente en el mundo del deporte y de la moda. Miradas de amor, de miedo u odio. Esta incógnita no estaba suficientemente definida hasta el momento de la creación de la Psicoestética donde se descubre la intención de muchas miradas que se han mitificado. Con su profundo análisis, Carlos Muñoz Espinalt decía, “solo los pintores a través de la historia han podido plasmar en sus pinturas el estado anímico y desvelar el lenguaje de la mirada, y en consecuencia, han hecho visible la psicología del ser humano”. A partir de aquí se tiene en cuenta en  el conjunto de la imagen y de la personalidad, la intención de la mirada.

El mismo Ortega y Gasset decía: “La psicología era una ciencia rudimentaria por no haber sabido hacer un diccionario de miradas” y el mismo Carlos Muñoz Espinalt matizaba: “El inicio de todo fenómeno psíquico comienza por la mirada”. Vemos, que si la cara es el espejo del alma, los ojos son las ventanas de la proyección de nuestro espíritu. Y Sartre afirmaba: “Nos vemos a través de los ojos de los demás”.

Poder conocer si una mirada es insegura, dubitativa o si es firme i sostenida o una mirada transparente y clara que nos lleva a la interpretación y al  éxito personal. En la relación con un público constantemente recomendamos desde la Psicoestética poner espejos en las oficinas y despachos para ver las miradas que se emiten al público, para potenciar el gesto motivador y positivo con la intención de aumentar la capacidad de expresión, la capacidad de contagio anímico y la capacidad de inspirar confianza. Reconocer cuando se mira a alguien con aire abatido o con desgana. Es importante también poner espejos en los colegios, en la clase, para aumentar la capacidad de expresión y entrenar la intencionalidad de la mirada, coordinándola con el tono de la voz y el gesto que dará mayor seguridad personal y un aire más sugestivo. Poder descubrir la propia mirada en el docente y el alumno hace una comunicación más afín y profunda. Esta sinceridad que nos muestra el espejo al reflejar la propia mirada, al coordinarla con el habla y el gesto genera mayor franqueza con uno mismo, y se aprecia el grado de respeto por la persona que se tiene delante.

Vemos, ahora que tenemos la ventaja de la Psicoestética, la solución para interpretar miradas y estudiar la imagen más adecuada en el mundo de las profesiones.

En el gráfico nº 007, del profesor Carlos Muñoz Espinalt, vemos que la mirada según la Psicoestética se mueve entre estos tres ejes:

1) La videncia y la visión.

La visión. Es la facultad a través de la cual vemos y se nos queda una impresión de aquello que percibimos. A través de la Psicoestética vemos que para asesorar a un público, hay que evitar hacer juicios de valor de una sola parte del rostro o por un aspecto de la mirada que nos ha impresionado. Esta interpretación parcial nos lleva a crear una etiqueta, que hace perder la singularidad del personaje, su aspiración y su transcendencia. El ser humano que es un conjunto de motivaciones en todos los aspectos de su imagen, tiene una constante movilidad de carácter y su gesticulación va emitiendo mensajes que constantemente varían su interpretación.  

La videncia. Con ella nos referimos a ver más allá de lo que nuestros ojos ven. Hay personas que se quieren definir desde un punto mágico para darse importancia, entrando en una actitud interpretativa. Mientras que solo del conocimiento y la experiencia se puede entrar en un profundo análisis y definir una mirada.

2) La mirada. Que acompaña el gesto que rodea el entorno del ojo refleja entre la risa o el llanto todas sus variaciones y matices. La  alegría, la tristeza, el entusiasmo… Dentro de la mirada lo importante es reconocer el gesto que la acompaña. que le da intención. La puede velar o esconderla, según el interés, la expande o la ilumina. La hace transparente u opaca. Con estas impresiones vemos que una mirada que de tan sugestiva nos influye tanto como el tono de voz.

3) La coordinación de ojos y boca que aparece entre las dos partes más expresivas de la cara, la sinceridad de la mirada y la emotividad de los labios con todos sus matices de la personalidad. Nos podemos encontrar con cuatro combinaciones. Una débil o una notable expresividad de los ojos y de la boca. Una débil o notable expresividad entre los ojos y la boca. Aquí vemos la importancia de la boca y su influencia en la interpretación de la mirada.

Un proverbio chino nos dice “Quien no sabe sonreír que no abra una tienda”. También podríamos afirmar “Quien no sabe mirar, tampoco puede crearse una relación con su público y en consecuencia tener el don de gentes

 

En el arte de descifrar las caras, Carlos Muñoz Espinalt nos aconseja profundizar en el estudio de las pinturas, donde los pintores han sabido plasmar el estado anímico del ser humano en cada detalle de sus cuadros.

En la actualidad, las cámaras de fotografía no llegan a reproducir tan clara la intencionalidad de la mirada como los pintores, porque al captar la imagen en todo su conjunto y se pierden matices en los detalles. Cuando saca un gesto que desagrada pierde intención y identificación. En las revistas de actualidad vemos a los personajes reproducidos con las nuevas tecnologías del “photoshop”, les retocan la cara con la intención de hacerlos más perfectos, y les enmascaran el rostro desdibujando la personalidad. Se singularizan con marcas y complementos, pero su imagen se ve ficticia al no  darles intencionalidad a su mirada.

Para el profesional del mundo de la imagen en la peluquería, es importante que sepa potenciar, singularizar y encontrar el equilibrio del fondo y de la forma de la persona. Porque la mirada que es la ventana del propio espíritu, se encuentre cómoda, placida y serena  delante del espejo. Una muestra de la interpretación Psicoestética que Carlos Muñoz Espinalt nos hace sobre las miradas las tenemos en los siguientes cuadros:

 

1- “La Gioconda”Leonardo da Vinci. Mirada mofeta, de quien sabe que tiene un secreto que, de saberse, pondría en ridículo a la persona de quien se tiene el secreto.

2- “El bufón Sebastián de Morra Velázquez. A la mirada de quien tiene mala baba, la impotencia y el afán de venganza.

4- “Retrato de un hombre”- Tiziano. Se ve la capacidad de prevenir, la voluntad de carácter de saber ir allá donde quiere ir, cueste lo que cueste.

5 “La Venus del espejo” -Tiziano. Se ve el enamoramiento de sí mismo y el gozo narcisista que produce estar enamorado de ti mismo.

Si los pintores han sabido descifrar y plasmar el estado de espíritu en sus cuadros,     ¡Que no podemos hacer nosotros en la época actual que tenemos más medios, más contacto con el público y el estudio de la Psicoestética! 

Gracias por compartir

Vicent Davó   

 

 


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